http://www.elespectador.com/9908/02/genotici.htm#01


Boinas verdes en la Amazonia

Por: Ignacio Gómez G.

Bogotá


Mucho antes de que el Pentágono comenzara a movilizar su más avanzada tecnología en inteligencia de guerra a la Amazonia colombiana y de los países vecinos, las Fuerzas Especiales de Estados Unidos habían desplazado entrenadores y técnicos especializados en la instalación de los equipos de tierra necesarios y el entrenamiento de las fuerzas locales que deberían actuar con base en la información capturada, especialmente a la guerrilla de las Farc.

"Si hay que impedir el tráfico aéreo o derrotar a los traficantes en la selva o en el río, el equipo norte-suramericano lo hará," explicaba un cable del servicio de información del Pentágono en enero de 1998, cuando apenas se estaban instalando la base de entrenamiento de combate naval "Riverine" en Iquitos, Perú, y la Escuela de Selva del Ejército Ecuatoriano en El Coca, por acuerdos suscritos en 1997, luego de la terminación del conflicto fronterizo de esos dos países.

En las dos bases, que son financiadas totalmente por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, existen dormitorios aparte para los contingentes de norteamericanos que envían las Fuerzas Especiales Operativas (SOF, por su nombre en inglés) que perderán su centenaria casa en la Base Howard del Comando Sur de Estados Unidos, el próximo 31 de diciembre, con motivo de la devolución del Canal y su Zona a Panamá.

Una cuarta base en los países limítrofes comenzó a instalarse en Aruba, en desarrollo del convenio recién suscrito por Estados Unidos y Holanda. Esta vez se trata de una fuerza especializada en inteligencia aérea que serviría de puerto a los aviones de inteligencia.

El mayor grupo de entrenadores norteamericanos, no obstante, tiene sede en la base del Ejército Nacional en Tolemaida (Tolima) y en la sede del Comando Específico de Oriente en Tres Esquinas (Caquetá), en donde se distribuyen los 160 soldados y 30 civiles contratados por el Departamento de Defensa de E.U. para entrenar y apoyar al Batallón Antinarcóticos del Ejército y a ellos se suman a los “pilotos civiles” contratados por el Departamento de Estado para para tripular y controlar los aviones y helicópteros enviados para apoyar a la Policía Antinarcóticos, en Mariquita, San José del Guaviare y Puerto Asís.

Los enviados del Departamento de Defensa son en su mayoría aviadores norteamericanos altamente calificados para operar estaciones de radar, atrapar cualquier señal radial en la selva e interpretar sofisticadas imágenes de cámaras de “multiespectro”, capaces de identificar cualquier objetivo en la selva, del tipo de las que producía el avión RC-7B que se chocó contra el cerro de Patascoy, en la región de San Miguel (Putumayo) el viernes de la semana antepasada.

Una muestra de la capacidad de los Estados Unidos para desplazar sus equipos de inteligencia a Colombia se vio cuando desapareció el RC-7. Según el periódico The Miami Herald, un total de 24 aeronaves de Estados Unidos se unieron a la búsqueda menos de doce horas después.

Los otros dos vecinos de Colombia en la Amazonia, Venezuela y Brasil, aún no tienen en ejecución planes de entrenamiento de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos en su territorio, pero comparten con Perú y Ecuador el criterio de que hay que actuar coordinadamente no sólo en la interdicción de cocaína, sino en la contención de incursiones de las Farc.






Fuente: Departamento de Defensa y Congreso de los Estados Unidos, Centro de Información política (Washington) y Marina de Guerra del Perú


Misión secreta

Los propósitos y objetivos del plan de las SOF en la Amazonia son secretos. En su informe al Congreso norteamericano del pasado mes de abril, la Secretaría de Defensa de ese país explicó que "la sensibilidad de las operaciones especiales (en América Latina) nos impide discutir muchas de las operaciones en curso en este reporte."

El documento explica que el papel de las SOF en las operaciones antinarcóticos es entrenar y proveer "asesoría experta a las Fuerzas Armadas y de Policía de la nación anfitriona dedicada a misiones antinarcóticos a través de ejercicios, operaciones combinadas conjuntas de entrenamiento, planeamiento, asistencia y equipos de entrenamiento."

A los norteamericanos les está prohibido tomar parte en los combates, pero desde hace tres meses están en capacidad de proporcionar "inteligencia en tiempo real," en la que se advierten, durante el desarrollo de una operación, los movimientos de los narcotraficantes (que en el caso de los grupos de SOF estacionados en Colombia, Perú y Ecuador) se asimilan a guerrilleros de las Farc.

El propósito es interceptar las comunicaciones de los traficantes, pero a las antenas de los aviones que proporcionan la información de inteligencia llegan todas las comunicaciones de los guerrilleros de las Farc en la zona, las cuales no son desechadas, pues tanto los ecuatorianos como peruanos, venezolanos y brasileños, han identificado a esa guerrilla como su principal amenaza en las zonas de frontera.

Por eso, aunque en el caso peruano se trata de una base naval, según el servicio de prensa del Pentágono, el grupo permanente de Fuerzas Especiales en la base, compuesto por 33 aviadores (que cumplen misiones durante 90 días y son remplazados por otros), mientras que el comandante y su equipo permanecen durante seis meses.

Según publicaciones del Comando Sur recogidas por el Council of International Policy, "la Compañía C, del Tercer Batallón, del Séptimo Grupo de Fuerzas Especiales, estacionados en Panamá, recibieron su segundo premio a la Mejor Unidad por sus servicios en Colombia y América Latina" recientemente (tal publicación fue hecha en mayo pasado).

El comandante de esta unidad, mayor Bernard Sparrow, estuvo al mando de la tropa norteamericana que participó en la Operación Sucumbíos que había concluido en el lado ecuatoriano de la región de San Miguel, apenas 20 días antes del accidente del RC-7 en el lado colombiano.

La última misión reportada de los comandos ecuatorianos de selva, según lo declaró en diálogo con El Espectador el vocero del Ministerio de Defensa ecuatoriano, coronel Iván Borja, fue la ocupación de dos bases de entrenamiento de las Farc en territorio ecuatoriano.

Según el periódico The Miami Herald, por lo menos dos docenas de aeronaves (aviones de reconocimiento y helicópteros de rescate) participaron en la operación de búsqueda y los primeros de éstos "aviones de inteligencia EP-3 de la Armada norteamericana" pudieron unirse a la búsqueda media hora después de que se hubiera reportado la desaparición de la nave, pues partieron de la Escuela de Combate de Selva de El Coca, en la misma región de San Miguel de Ecuador.


Aviadores de río

La base naval Teniente Clavero, en Iquitos, Perú, que el pasado 14 de junio recibió del embajador norteamericano, Dennis Jett, lanchas de combate ribereño y sus respectivos talleres de mecánica, tiene un grupo permanente de 33 asesores militares de E.U. cuyos integrantes rotan cada 90 días los soldados y cada 6 meses el comandante y los mandos del equipo.

Según explica el servicio de noticias del Pentágono, los 33 norteamericanos son aviadores del Grupo de Operaciones N°24 de la Base de la Fuerza Aérea norteamericana de Howard, en Panamá, que toman la información de sus propias fuentes y de los aviones que sobrevuelan las áreas de droga.

Las escuelas del Comando Sur en Ecuador y en Perú comenzaron a funcionar casi al tiempo, pero separadamente y desde marzo del presente año, los dos países anunciaron el desplazamiento de las fuerzas que habían empleado en su conflicto fronterizo hacia la frontera con Colombia.

Desde el pasado mes de junio, cuando la ecuatoriana desarrolló su Operación Sucumbíos en la región de San Miguel y la peruana recibió sus lanchas combate, comenzaron a integrar esfuerzos. En Ecuador entrenarían juntos, bajo el patrocinio del Pentágono, militares de Colombia, Ecuador y Brasil en técnicas de combate en selva, mientras que en Perú lo harán para el combate ribereño.

Pero aunque no participen directamente en los posibles combates del Batallón Antinarcóticos de Colombia o de los grupos recién entrenados y dotados de Ecuador y Perú, las Fuerzas Especiales proporcionarán la inteligencia de campo en "tiempo real" que les permitirá ubicar sus objetivos sin márgenes de error y conocer los movimientos estratégicos del "enemigo", a través de las señales de radio en cuya captación son especializados la mayoría de aviones de inteligencia desplazados a la Amazonia.


Las Farc son el objetivo

Aunque los movimientos del Departamento de Defensa están definidos como operaciones antidrogas, los militares norteamericanos no ocultan el hecho de que comparten información sobre los movimientos de la guerrilla y justifican tal hecho en los estudios que muestran la participación de las Farc en el mercado de la cocaína.

Winifred Tate, experta en Colombia de la Oficina de Wa-shington para América Latina (Wola, por su nombre en inglés), considera que tal entrega de inteligencia representa un riesgo. "En varias ocasiones el Ejército colombiano pasó inteligencia a los grupos paramilitares, que condujo a la muerte y al asesinato de activistas de derechos humanos, líderes sindicales y otros civiles sospechosos de ser de izquierda," recuerda.

Pero Estados Unidos reconoce las limitaciones que impone su propia ley (que le impide ayudar a violadores de los derechos humanos) y ha revisado con lupa la hoja de vida de cada uno de los 1.500 soldados que entrenan las Fuerzas Operativas Especiales para conformar el Batallón Antinarcóticos.

Mucho menos rigurosa ha sido la revisión de los elementos del Ejército que participan con las Fuerzas Especiales de los Estados Unidos en el intercambio de entrenamiento conjunto, un programa que está formalmente enfocado hacia el estudio de idiomas de los militares norteamericanos.

Menor aún es el control que se tiene sobre las unidades militares que utilizan la información de inteligencia captada por los aviones norteamericanos de inteligencia en el Amazonas.


Vecinos en alerta

Brasil, por su vieja doctina de no intervención, no solo se ha opuesto a la "radarización" del Amazonas sino también al establecimiento de bases de entrenamiento en sus zonas. Sus fuerzas especiales, no obstante, reciben entrenamiento en las escuelas de Ecuador y Perú.

No obstante, el coronel Alvaro de Sousa Pinheiro presentó un estudio para la Escuela de Estudios Militares Extranjeros de Kansas en el que detalla cómo, a raíz de los combates que sus batallones de frontera sostuvieron con las Farc en 1991, se planeó todo un dispositivo, que incorpora fuerzas especiales y la Brigada de aviación del Ejército en una fuerza de reacción para repeler, en coordinación con las fuerzas colombianas de la Pedrera y Leticia, otro eventual ataque.

Venezuela, en cambio, estaba incorporada a la estrategia, pero su actual presidente, Hugo Chávez, se opuso a la instalación de la base aérea que complementaría la estrategia y por ello Estados Unidos resolvió suscribir el acuerdo de cooperación con Holanda (para el establecimiento de la base en Aruba).

No obstante, sus fuerzas permanecen en alerta a incidentes fronterizos con la guerrilla colombiana y su dispositivo está elaborado para movilizar en un sólo día a más de 1.500 efectivos hacia los 76 puestos de control fronterizo que el Ejército, la Guardia Nacional y la Marina han dispuesto en la frontera, que se centran en los dos teatros de operaciones de la frontera en Guasdualito y la Fría.