Archivos desclasificados en E.U. develan sus secretos

Así nos vio Washington

Despachos cifrados de organismos secretos de EE.UU., que aludían los problemas sociales y políticos de Colombia, dan cuenta de la importancia geopolítica que, desde mediados de los 40, el país comenzó a cobrar para Noerteamérica.

Redacción de El País, Domingo 13 de Mayo de 2001

Bogotá

Para algunos historiadores, constituyen una especie de 'eslabón perdido' de la historia de América Latina, Colombia incluida. Pero si algo hay claro en medio de este endiablado berenjenal, es que hay muy poca claridad.

Versiones encontradas, desviaciones, suposiciones, chismes, consejas e hipótesis se confabulan para armar uno de los más apasionantes libretos del espionaje norteamericano en Colombia.

Avido por conocer los detalles de los archivos secretos de las agencias de seguridad de Estados Unidos, como el FBI y la CIA, el mundo se ha volcado sobre ellos, aunque con beneficio de inventario, para enterarse de la visión que tenía Washington de los hechos más trascendentales del Siglo XX, ocurridos al sur del río Grande.

Desde el 'Bogotazo' hasta el golpe militar de Pinochet, desde El Salvador hasta los 'Contras' en Nicaragua, las labores de inteligencia, espionaje y participación de los organismos de seguridad de Washington se mantienen cubiertas bajo estrictas medidas de restricción, por cuanto se considera que su divulgación podría poner en aprietos la seguridad del Estado.

No obstante, presiones de la prensa, organizaciones pro derechos humanos, de las Naciones Unidas y de gobiernos afectados han logrado que algunos secretos salgan a la luz.

Desde mediados de los 40, ad portas del 'Bogotazo', Colombia empezó a cobrar una inusitada importancia geopolítica para Washington y sus agencias de seguridad.

Un despacho de la embajada en Bogotá al Departamento de Estado, de diciembre de 1940, aseguraba que "en Colombia se pone a prueba un pueblo terco, orgulloso y apasionado que se desgarra entre su firme creencia en la superioridad de su tradición y de su raza y el avergonzado reconocimiento de su incapacidad innata para enfrentar las exigencias de la sociedad moderna".

Cinco años más tarde, los despachos eran mucho más específicos "En la noche de noviembre 30 de 1945, todos los detectives en Bogotá permanecieron en actividad. Francisco Luis Correa, una figura política del Valle del Cauca, avisa a nuestro informante que los prisioneros militares deben ser liberados de la prisión del Panóptico de Bogotá para que puedan unirse a los gaitanistas y al Partido Conservador en la revolución en contra del presente Gobierno".

El autor de las líneas era, ni más ni menos, que el poderoso director del FBI de la época, Edgar J. Hoover, quien advertía a su Gobierno sobre una inminente revolución en Colombia.

Apenas dos años después de concluida la II Guerra Mundial, la Casa Blanca decide crear la CIA y enviar a algunos lugartenientes para establecer contactos con fuentes nacionales e inaugurar sus labores secretas. Ya se advertía que Gaitán se convertía en un inquietante fenómeno capaz de movilizar a las turbas y conducir a Colombia hacia el fascismo o el comunismo.

Mientras, los muchachos del controvertido Hoover estaban de regreso a casa. Abandonaron el país con serias sospechas acerca de un posible golpe militar encabezado por Gaitán, puesto que no se ocultaban las simpatías entre él y los uniformados, y el caudillo parecía representar la extrema derecha, al estilo de Juan Domingo Perón en Argentina.

En 1947 el precandidato liberal a la Presidencia sería percibido como un redomado comunista y Estados Unidos creyó encontrar en él a una amenaza en ciernes. "Por consiguiente, afirma el activista norteamericano pro derechos humanos Paul Wolf, es indispensable que se levante la reserva de los archivos de la CIA para ilustrar a plenitud su presencia y actividades en Colombia. De esa manera, probablemente se podría aclarar un nudo ciego de su historia".

Sin embargo, hasta donde se ha podido establecer, el magnicidio es un perfecto misterio y las pruebas todavía están ocultas para el público.

La agencia de inteligencia afirma que los móviles de Roa Sierra, el enigmático gatillero, se remitían a que Gaitán había sacado libre al militar Cortés, quien en un acto de 'honor' había puesto fin al periodista Galarza Ossa, tío de Roa. La versión de la venganza personal está sustentada en los descargos presentados ante el Congreso de Estados Unidos por el almirante Hillenkoetter, director de la CIA.

Las fuentes de los organismos de espionaje, combinados con los informes rendidos por los funcionarios diplomáticos de la Embajada de Estados Unidos, según manifiesta el analista Alvaro Tirado Mejía, "hay que consultarlos con pinzas porque no dejan de estar sesgados en muchas ocasiones".

"No son textos sagrados que se tengan que leer con reverencia. Hay que valorarlos, analizarlos y cotejarlos con otros elementos, pero no se les puede creer a pie juntillas, aunque su valor histórico es sustantivo", agrega Tirado Mejía.

Los acontecimientos del 9 de abril de 1948 generaron tal alarma que fuentes confidenciales del FBI en Colombia consideraron seriamente la posibilidad de un levantamiento comunista, aprovechando el ambiente de incertidumbre.

No obstante, los norteamericanos estimaron en demasía la conducta inconforme de las masas que se entregaron al saqueo y a los humores de la chicha.

A pesar de las contradicciones y miradas distorsionadas - como la capitalización de un golpe de las izquierdas o la inminencia de un desequilibrante poder falangista a favor de 'la raza hispana', dirigido por Laureano Gómez, y en contra del 'imperialismo yanqui'- la riqueza de este tipo de documentos permite profundizar el entendimiento del panorama político nacional.

Para el ex canciller Rodrigo Pardo, "así parezca que con frecuencia fallan, los pronósticos confidenciales permiten tomarle el pulso a los intereses norteamericanos y sopesar la visión inducida de sus consideraciones".

"No encontré revelaciones asombrosas", señala David Fernando Varela, quien durante tres años consultó el Archivo Nacional de Washington para escribir la obra 'Documentos de la Embajada, diez años de historia colombiana según diplomáticos norteamericanos (1943-1953)'.

Pero vistos con la lente de los diplomáticos extranjeros, continúa Varela, "los colombianos más ilustres de su tiempo aparecen menos grandes de lo que sus copartidarios quisieran".

En épocas más recientes, recuerda Rodrigo Pardo, las relaciones colombo-estadounidenses se han concentrado alrededor del narcotráfico. "Pues muy difícilmente intervendrán de manera directa y comprometida respecto a la guerra".

"A partir de la década de los 90, añade el ex canciller, Colombia comenzó a ser objeto de observación de manera particular. Antes, tan sólo formábamos parte de América Latina. El asunto del tráfico de droga nos dio una enorme preeminencia dentro de los intereses de seguridad de Estados Unidos".

Paul Wolf sostiene que la desclasificación de los archivos secretos de los aparatos de espionaje de Washington es "una prioridad democrática y una forma de aprender de nuestros errores. Y aunque a muchos sectores no les guste que se levanten los vetos, la sociedad norteamericana tiene derecho a conocer las políticas de su país en el exterior".

Asesinato de Gaitán

De Bogotá para el Secretario de Estado. Abril 21 de 1948, 700 p.m. Urgente y personal de Lovett para Marshall

"El asesino de Gaitán no ha sido oficialmente identificado. La evidencia se muestra inclinada hacia Juan Roa Sierra. Sus conexiones y posibles motivos no se han establecido aún. En una declaración, el presidente Mariano Ospina Pérez dijo 'Enfrentamos una situación grave creada por los comunistas internacionales en colaboración con algunos extranjeros, otros han sido arrestados por las autoridades que se castigarán'.

"Enrique Santos, Calibán, hermano del presidente Eduardo Santos, y uno de los periodistas más leídos de El Tiempo, declaró que el doctor Jorge Eliécer Gaitán, jefe del Partido Liberal, era una víctima ilustre del Politburó comunista. El dijo que los comunistas han tomado elementos de Gaitán con habilidad diabólica. "Señaló que las líneas clásicas de la actividad comunista fueron seguidas después del magnicidio. El asesinato de Gaitán expresó el descontento político y social y el odio de clases que tiene el Partido Comunista de Colombia.

"Se sabe que los comunistas han incitado a sus seguidores y sectores sindicales para sabotear la Conferencia Interamericana en Bogotá. Sin embargo, estaban planeando desórdenes para confrontar el gobierno conservador. "La Confederación Comunista llamó a una huelga general una hora después de la muerte de Gaitán. Al mismo tiempo, unos estudiantes de la Universidad Nacional se tomaron la Radiodifusora Nacional para proclamar la revolución en contra del Gobierno de Mariano Ospina Pérez.

"Sin embargo, el cuerpo estudiantil, predominantemente liberal, está influenciado por la línea marxista de su rector Gerardo Molina, amigo de Gilberto Viera, secretario general del Partido Comunista.

"Los organismos comunistas instruyeron al populacho para atacar los ministerios, también lo instruyeron para que se arme de cualquier modo y asaltar los almacenes de comercio.

"También se dieron órdenes de matar a los líderes conservadores en represalias por la muerte de Gaitán".

Gobierno de Laureano Gómez

En comunicación de la Embajada de Estados Unidos se consignan las supuestas maniobras de los hijos del entonces presidente Laureano Gómez para fortalecer su posición frente a sus adversarios.

"La actitud de los hijos del Presidente Gómez en la política colombiana indica que cualquier ayuda que nosotros diéramos al establecimiento de una organización secreta anticomunista podría ser utilizada para consolidar la muy intolerante actitud de la familia Gómez hacia toda oposición a su control del Partido Conservador.

"Los miembros de esa familia parecen inclinados a calificar toda oposición de comunista o su equivalente.

"En pleno furor de la cacería contra el embate comunista y en medio de una carrera armamentística, Enrique Gómez, hijo de Laureano, informó sobre un plan del Gobierno para solicitar ayuda americana en el entrenamiento de agentes secretos que investigarían actividades comunistas en Colombia.

"En la primera de sus tres conversaciones, Gómez mencionó a Mr. Krebs, quien ha estado trabajando con funcionarios del Gobierno en la organización de un proyecto para enviar tres o cuatro jóvenes bien educados y de buenas familias a Estados Unidos, para entrenarlos en inteligencia anticomunista.

"Dijo que el proyecto debería mantenerse en el mayor secreto porque se quería que los agentes así formados volvieran de Estados Unidos para trabajar secretamente, utilizando negocios y ocupaciones profesionales como cubierta de sus actividades de inteligencia.

"Según el joven Gómez, el plan contempla también el establecimiento de contactos entre los nuevos agentes y agentes de nuestro gobierno para un intercambio permanente de información".

Para la Embajada, Gustavo Rojas Pinilla, mientras tanto, "jugaba admirablemente sus cartas". "Puede haber intentado despistar a sus enemigos pretendiendo que respalda al Gobierno hasta que pueda aprovechar cualquier disensión en las Fuerzas Armadas para seguir adelante por su cuenta".

El despacho estaba firmado el 25 de septiembre de 1952, nueve meses antes del golpe de estado encabezado por Rojas.

La elección de Misael Pastrana Borrero

La atención de Washington se concentró, a comienzos de los 70, en la elección del presidente Misael Pastrana Borrero.

Cuando se acercaban las polémicas votaciones de las cuales salió derrotado el golpista Gustavo Rojas Pinilla, el Departamento de Estado de los Estados Unidos manejó mensajes clasificados, algunos de los cuales decían que "el establecimiento se ha despertado con la amenaza de Rojas y ha comenzado intensos ataques contra él, recordando su 'sangrienta dictadura'".

Pero "tanto Rojas como su hija le han indicado personalmente a nuestra embajada su fuerte deseo de tener relaciones amistosas con los Estados Unidos".

Al tiempo que el entonces presidente Carlos Lleras Restrepo y su ministro de Gobierno, Carlos Augusto Noriega, garantizaban el normal suceder de los comicios, "nuestras fuentes de inteligencia, anotaron funcionarios diplomáticos, reportan que la mayoría de los militares están decididos a asegurar una transferencia pacífica del mando, no importa quién sea el ganador".

Y en contra de las predicciones del "joven político conservador" Augusto Ramírez Ocampo confiadas a William Sergeant, segundo secretario de la Embajada de Estados Unidos, en el sentido de que "la administración Pastrana sería cada vez más débil, debido a la naturaleza de las fuerzas políticas que lo llevaron al poder y a su propio carácter", en Washington observaron que la victoria del 19 de abril hizo del Presidente un líder con derecho propio".

Hasta los oídos de la cúpula norteamericana llegaron también los lamentos del ya ex mandatario Lleras Restrepo. "Pastrana nunca fue capaz de pararse y pelear. No sopesaba las consecuencias políticas de sus actos y no aceptaba asesoramientos ni oía consejos".

Paralelamente, el tema guerrillero, recurrente preocupación norteamericana, ocupaba la atención de las antenas de la Embajada y los organismos secretos estadounidenses.

En 1973, la embajada enviaba el siguiente cable cifrado "Debe enfatizarse en que los grupos de izquierda se han caracterizado por su sectarismo, debilidad organizacional y falta de liderazgo carismático", de lo cual se desprendía que "la perspectiva de una revolución que remplazaría la estructura de poder presente por una nueva, parece extremadamente tenue".


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