FOTO: Soldados parapetados en una calle de Bogotá el 9 de abril de 1948. Foto Lunga Archivo El Espectador.


DOCUMENTO / EL ASESINATO DE GAITÁN

La confesión del agente Espirito

Arturo Alape relata por qué no usó en su libro El Bogotazo el testimonio de John Mepples, ex agente de la CIA, quien aseguro que la agencia mató a Gaitán.


Por ARTURO ALAPE
Especial para EL TIEMPO, 15 de octubre, 2000

El periodista Daniel Samper Pizano, en su columna Cambalache del miércoles 11 de octubre, titulada "¿Quién mató a Jorge E. Gaitán?", retoma la denuncia pública que desde hace varios años viene realizando Gloria Gaitán, sobre el papel jugado por la CIA en el asesinato de su padre. Samper dice que una "de las claves de la trama (del asesinato) es un agente de la CIA llamado John Mepples Espirito". Agrega que Espirito confesó ante una cámara de cine en La Habana, su participación directa en el asesinato de Gaitán en los dramáticos acontecimientos del 9 de abril de 1948. "Un par de años después -hacia 1962 o 1963 - el comandante Piñeiro, Jefe de Inteligencia de Cuba, invitó a Gloria Gaitán, hija del líder y figura de la izquierda, y le mostró la película sin editar".

Gloria Gaitán le cuenta a Daniel Samper que la declaración de Espirito "coincidía con algo que ella había oído a su padre en casa en 1947 cuando reveló que le habían hecho seductoras ofertas si aceptaba marginarse de la campaña política y dedicarse a dictar clases de derecho en París y Roma". Asombrada Gloria, continúa Daniel Samper, "pidió una copa del documento. Pero Piñeiro no quiso dársela porque, al parecer, podía deteriorar las relaciones con un hijo del ex presidente Ospina Pérez que mantenía buenas relaciones comerciales den La Habana".

A continuación Daniel Samper Pizano agrega "Otro colombiano, en cambio, pudo ver unos años después la película ya editada y logró captar en una pequeña grabadora de mano las palabras del antiguo espía. Fue Arturo Alape, autor de El Bogotazo, uno de los libros indispensables sobre aquel suceso. Para entonces algo había cambiado, porque los cubanos dijeron a Alape - según versión de Gloria Gaitán - que Espirito era un 'fantasioso' y que había inventado su confesión".

Creo, que después de tantos años estar escuchando la versión de Gloria Gaitán sobre aquel documento de Espirito, se hace necesario que la opinión pública conozca mi punto de vista sobre aquel asunto. Además, debo explicar por qué teniendo a mano la transcripción de semejante documento, no lo publiqué en mi texto El Bogotazo.

Quien me habló por primera vez de la existencia del documental 'Operación Triángulo' en La Habana, en 1982, fue Gabriel García Márquez, cuando yo estaba en la culminación de la investigación para mi libro El Bogotazo. Me habló sobre la confesión de Espirito en la participación del asesinato de Gaitán. Además, me propuso que buscara los contactos en La Habana para conseguir el documento fílmico.

En el año 83 fui invitado a La Habana por Casa de las Américas, como delegado al Encuentro de los Intelectuales por la Soberanía de los Pueblos. Como acto final, Fidel Castro invitó a los participantes a una recepción en el Palacio de la Revolución. Yo aproveché la oportunidad para pedirle a Fidel la entrevista sobre su participación en los acontecimientos del 9 de abril de 1948. Él contestó ante mi insistencia "Eso va a ser difícil..." Pero en sus palabras sentí que era posible la entrevista. Gabo fue el intermediario para conseguir la entrevista un mes después. La larga espera la aproveché para conseguir ver el documental en que aparecía Espirito, el espía de la CIA, confesando su participación en los hechos del 9 de abril, a través de funcionarios del Departamento de América, dirigido por el comandante Piñeiros. Grabé el audio, que luego en Bogotá transcribí como documento, que posteriormente como original quedó en los archivos del Centro de Documentación de la Casa Gaitán.

Recuerdo muy bien el documental, realizado por cineastas cubanos. La entrevista a Espirito la hizo un conocido escritor cubano. Siempre en primer plano, Espirito, nacido en los Estados Unidos pero de origen italiano, en tono convencido confesaba que durante la segunda guerra mundial había sido captado por la CIA para que engrosara sus filas. Él hizo diversos cursos de preparación en Panamá, incluso algo en sociología, a finales de 1947.

Luego de pausas, Espirito confiesa su participación en tres acciones importantes, entre 1948 y 1960, cuando cae prisionero en una acción contrarrevolucionaria, cerca de La Habana. Confiesa que había organizado el asesinato de Gaitán, con funcionarios de la embajada estadounidense en Bogotá, utilizando a Juan Roa Sierra como asesino físico, además de algunos contactos con un profesor de la Universidad Nacional.

En sus planes estaba la eliminación inmediata de Roa Sierra, pero el pueblo enfurecido lo mató a golpes después de haber disparado contra Gaitán. Luego Espirito confiesa que organizó la invasión norteamericana en 1954 a Guatemala, para derrocar al gobierno constitucional de Jacobo Arbenz. Después, Espirito confiesa que a finales del año 59 o principios del 60 cayó prisionero en La Habana, durante la planeación de uno de los tantos intentos de asesinar a Fidel Castro por parte de la CIA.

Es decir, que Espirito con tres golpes de mano organizados por la implacable CIA, personalmente casi cambia el curso de la historia de América Latina.

Cuando estaba terminando mi libro El Bogotazo, García Márquez personalmente me dijo que el documento de Espirito no era "confiable" para las autoridades cubanas, que por esa razón me prevenía sobre su publicación. Por esa razón nunca salió a luz pública el famoso documental. Con antelación, yo había realizado un registro exhaustivo en los archivos de los Ministerios del Exterior y de Gobierno, para comprobar si Espirito había ingresado al país. Lo cierto es que su nombre no aparecía en los documentos oficiales del gobierno colombiano.

Como historiador, al no poder comprobar la autenticidad de la confesión de Espirito, decidí no publicar El Bogotazo. La historia continúa, pues Espirito es un personaje que me ha perseguido por más de dos décadas a principios de 1988 volvió a aparecer el hombre, pero esta vez en persona, fornido, con una amplia sonrisa, muy amistoso, invitándome a pasar a su apartamento, en un edificio cercano al Hotel Nacional, en La Habana.

Yo llevaba cuatro meses exiliado en La Habana. Un día me localizó por teléfono un alto oficial del Ministerio del Interior y recuerdo que me dijo "Arturo, tengo la conexión asesinato Gaitán y la CIA, para que escribas un nuevo capítulo de tu Bogotazo. Te busco". Me encontré con él. Antes de que entrara en detalles, le dije "La historia que quiere contarme, ¿acaso no tiene que ver con el famoso Espirito?" El hombre contestó afirmativamente. Le dije que conocía el documental, que había hecho la transcripción del audio. Le pregunté si tenía algún documento nuevo, otro testimonio. Me contestó aún más afirmativo "No tengo documentos, tengo al hombre en persona".

Abrí los ojos como un par de manzanas, por la emoción. "¿Puedo entrevistarlo?" Su respuesta no fue tan afirmativa. Dijo "Por qué no haces un cuestionario. Y el hombre lo contesta". Yo le pedí que quería entrevistarlo personalmente, con el argumento de que conocía los detalles del asesinato de Gaitán, por todo el proceso de la investigación que realicé para mi libro. Él contestó "Voy a consultarlo. Te vuelto a llamar por teléfono".

Una semana después recibo llamada telefónica, de inmediato reconocí la voz del funcionario del Ministerio del Interior "Arturo, te recojo tal día. Trae grabadora y cuestionario..." Cuando nos encontramos y me recogió en su carro, me di cuenta que llevaba una enorme grabadora; yo llevaba la mía. Los dos vivíamos una enorme expectativa. Después de salir del ascensor, timbramos en la puerta del apartamento. Abrió un hombre fornido, sonriente que nos hizo pasar a la sala. Los dos pusimos la grabadora sobre la mesa. Espirito, amable, en español gringo cubanizado, nos ofreció café y agua. Mi amigo le contó la razón de nuestra visita. Espirito dijo "Bien, comencemos".

Antes de preguntar, le conté a Espirito que había visto el famoso documental. Él rió sin sorpresa. Luego le hice la primera pregunta, por cierto directa, sobre su participación en el asesinato de Gaitán. Volvió a sonreír. Rompió el silencio. Respondió en forma tajante "Lo que yo dije sobre el asesinato de Eliécer Gaitán -acentuó el Eliécer -, fue florear información. ¿Usted me entiende? Lo primero que aprende un agente de la CIA cuando cae prisionero, es 'florear' información".

Le insistí en mi pregunta. Se volvió hosco "Cuando digo "florear" información, lo hice para despistar el enemigo” . Insistí "Pero usted en el documental confiesa que..." No me dejó terminar. En forma tajante terminó la entrevista "Floreé información para poder sobrevivir en el tiempo que estuve prisionero..." Nos miró con ojos de despedida. Apagué la grabadora. Mi amigo el oficial con cierta tristeza apagó la suya.

Después de pagar una larga condena, Espirito vive en La Habana, y contrajo matrimonio con una cubana.

Solo quiero agregar que apoyo la propuesta de Gloria Gaitán de que se cree un tribunal internacional independiente ad hoc, al cual se revelen los archivos de la CIA, la película original de la confesión de Espirito, los papeles de Scotland Yard que no fueron incluidos en el proceso Gaitán en su tiempo, y además que se 'extraditen' de Estados Unidos las cartas cruzadas entre Juan Roa Sierra, el asesino físico de Gaitán y la Organización Rosacruz, con sede en California, que no se pudieron revisar durante los 30 años que duró el proceso Gaitán. En el asesinato de Gaitán, como en otros asesinatos políticos ocurridos en América Latina, la CIA tiene muchos documentos que mostrar y confesar.