¿Qué sabe la CIA sobre el 9 de abril? 

En una extraña actitud, la agencia se niega a abrir sus archivos.

El Tiempo, 4 de octubre, 2000

Por Daniel Samper Pizano


Algo sabe la CIA (Agencia de Inteligencia de Estados Unidos) sobre la 
muerte de Jorge Eliécer Gaitán, pero se niega a revelarlo. Hace pocos 
días llegó a algunos buzones un mensaje de Paul Wolf, norteamericano 
interesado en la historia de Colombia, donde transcribía la negativa de 
la CIA a suministrarle copia de sus archivos sobre lo que ocurrió en 
Colombia aquel 9 de abril de 1948. 

Las leyes de Estados Unidos permiten a los ciudadanos examinar, pasado 
un tiempo, los documentos que reposan en sus oficinas públicas, incluidas 
la CIA, el FBI y la secretaría de Estado. Gracias a esta herramienta 
jurídica se han aclarado hechos históricos y se han confirmado actuaciones 
de la agencia que otrora negaban sus voceros, como su participación en el
asesinato de chilenos cercanos a Salvador Allende. 

Wolf pidió el 9 de septiembre a la CIA que revelara el contenido de sus 
archivos de hace más de medio siglo sobre Gaitán y el 'bogotazo'. El 22 
de ese mes le contestó una funcionaria que la CIA ni negaba ni afirmaba 
que hubiese archivos al respecto pero que, por si acaso, de todos modos
rechazaba la petición de abrirlos, por cuestiones de seguridad nacional 
y protección de fuentes y personal. Cuando me comuniqué con Wolf, éste 
explicó así la respuesta: "Afirman que los sucesos que ocurrieron en 1948 
deben permanecer en secreto por razones de seguridad nacional; que los 
Estados Unidos pueden resultar perjudicados si se liberan estos archivos." 

Es habitual que los papeles que abre la CIA lleven renglones tachados con 
tinta impenetrable para proteger nombres o lugares. Pero es menos frecuente 
que se niegue por completo toda información acerca de un caso, hasta el 
punto de callar si hay o no récords sobre él. 

La conclusión es obvia: algo sabe la CIA sobre el 9 de abril, y debe ser 
tan gordo que ni siquiera ahora, 52 años después, se aviene a exhibir los 
documentos respectivos. 

Wolf insistirá en su petición y acudirá a las instancias democráticas que 
operan en Estados Unidos para sacar estos trapos sucios. Conviene apoyarlo 
en su petición. Resulta muy curioso que la CIA pretenda mantener con 
candado esta valiosa carpeta. 

Lo que pensaba E.U. de Gaitán

Y más rara es su actitud si pensamos que algunos de los más interesantes 
documentos sobre aquellos días históricos proceden de los propios archivos 
de Washington. El libro Grandes potencias, el 9 de abril y la violencia, 
con edición de Gonzalo Sánchez y participación de varios historiadores y 
politólogos, transcribe importantes testimonios recogidos en gavetas 
oficiales gringas. Allí sabemos lo que pensaba la embajada sobre Gaitán 
(memorando interno del embajador John C. Wiley, 16 de mayo de 1947): 

"Quienes lo conocen hablan de su odio por Estados Unidos"... "Podría ganar 
la Presidencia a través de procedimientos democráticos. No obstante, existe 
la opinión generalizada de que sus escrúpulos no le impedirían recurrir a 
otros medios, de ser necesario"... "Estados Unidos debe vigilarlo con 
discreción y tacto"... "Mi reciente almuerzo con él trajo a mi memoria un 
almuerzo que compartí alguna vez en Berlín con el doctor Goebbles".... 
"Gaitán representa un problema naciente para Colombia, que posiblemente 
influirá allende las fronteras"... "Mi percepción del doctor Gaitán y sus 
éxitos políticos es en extremo temerosa"... "El doctor Gaitán guarda un 
prejuicio primitivo y violento contra Estados Unidos." 

Gaitán, pues, era mal visto por el embajador. Cuando asesinan al jefe 
liberal el 9 de abril, uno de los más detallados y completos reportes 
sobre lo ocurrido es el que envía el Agregado Naval de la embajada de 
Estados Unidos en Bogotá, coronel W. F. Hausman: hasta fotos agrega el 
eficiente funcionario. 

Entre las principales conclusiones que presenta Hausman en documento 
calificado como secreto el 24 de mayo de 1948 figuran las siguientes: 

"Los acontecimientos del 9 de abril no fueron el resultado de un plan 
del Partido Comunista de Colombia; no se han producido pruebas de 
complicidad comunista foránea en el asesinato de Gaitán." 

"El principal factor de motivación de los desórdenes fue el uso de la 
radio, especialmente en Bogotá, por elementos antigobiernistas." "Juan 
Roa Sierrano tuvo una importancia capital en el crimen, excepto como 
dócil instrumento." 

"La teoría más consistente es que Roa ejecutó un plan diseñado por una 
pequeña conspiración de furibundos conservadores" (cita como cabeza de 
la misma a Laureano Gómez).

"Todo el mundo, salvo los gaitanistas furibundos, parecen sentirse 
contentos de que Gaitán se haya ido."

"No existió una dirección integralmente organizada de los desórdenes." 
Otros abren, ¿por qué la CIA no?

Como se ve, de los archivos oficiales de Estados Unidos han salido 
importantes documentos sobre el 9 de abril que, incluso, niegan la 
tesis del gobierno de Ospina Pérez en el sentido de que se trataba 
de una conspiración comunista. 

Todo esto hace más extraña la actitud de la CIA al cerrar a cal y canto 
sus récords sobre un viejo asesinato que aún necesita aclaración. 


http://www.eltiempo.com/04-10-2000/reda_4.html

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